Resumen:
El liderazgo no es algo extático ni misterioso. No tiene nada que ver con tener carisma o algún rasgo de la personalidad exótico. Si no mas bien la unión de habilidades y estrategias que se obtienen a través del conocimiento teórico con la experiencia.
El ejercicio de liderazgo es muy importante para el desarrollo de metas y objetivos, pero es primordial tener en cuenta, que un líder no se hace líder solo, ni tampoco su papel surge de forma constante como un héroe, para ello necesita un equipo de trabajo, donde todos participen de manera horizontal, y se cree un ambiente de confianza, responsabilidad y compromiso. Es por ello que en un equipo de trabajo, cada uno de los miembros tiene su propia función y actividades características. Dándole importancia a cada uno de los miembros y así garantizar éxito por medio del cumplimiento de los objetivos.
Esencialmente el liderazgo se ocupa de enfrentar el cambio, pero en ningún equipo de trabajo se espera que los líderes surjan de la nada. Es por ello la importancia de buscan activamente a las personas que tienen potencial de liderazgo y las exponerlos a experiencias que para desarrollar ese potencial, para así garantizar el desarrollo de bases fuertes, para abrir el camino a nuevas generaciones.
viernes, 22 de mayo de 2009
jueves, 21 de mayo de 2009
Liderar el Cambio desde la Razón*
* Ensayo presentado en el marco de “LIDERA. Liderazgo y Transformación: una reflexión sobre cómo propiciar cambios a través del liderazgo”.
** Abogado. La Universidad del Zulia. Coordinador-Fundador del Instituto de Estudios Jurídicos Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor (INEMEGF). Consultor Legal Adjunto del Instituto Municipal del Ambiente del Municipio Maracaibo.
** Abogado. La Universidad del Zulia. Coordinador-Fundador del Instituto de Estudios Jurídicos Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor (INEMEGF). Consultor Legal Adjunto del Instituto Municipal del Ambiente del Municipio Maracaibo.
I. Sumario.-
1. Nota introductoria.- 2. El liderazgo auténtico razonable.- 3. El autor como líder.- 4. Diseño de una estrategia para potenciar el impacto de la organización.- 4.1. Dimensión interna.- 4.2. Dimensión externa.- 5. A manera de conclusiones: liderazgo, poder e influencia.-
1. Nota introductoria.-
En este ensayo, presentado a la valoración de la comunidad académica y científica de diversas áreas del conocimiento, el autor ha estimado de pertinencia la exposición previa de algunas consideraciones sobre la temática que aborda, lo mismo que las precisiones conceptuales que sirvan de fundamento al lector para la posterior vista de las reflexiones aquí contenidas, todo dentro de las exigencias que impone la dinámica epistemológica.
Con motivación en la cotidiana expectación de concepciones tradicionalmente errátiles del fenómeno del liderazgo, se ha querido traer a colación una definición propia que reúna brevemente la naturaleza y los límites del mismo, a los fines de clarificar el término modélico de referencia racional del presente ensayo:
“En purismo suele entenderse al liderazgo como la habilidad, devenida de capacidades aprendidas e innatas, así como de la interacción con su realidad circunstancial, que tiene una persona para influenciar a un grupo determinado ante a una particular situación en un momento dado, momento que generalmente se corresponde con la urgencia de dar solución a un problema.
Como las habilidades no encierran un valor intrínseco, lógicamente ha de entenderse que sirven al Bien lo mismo que al Mal (ambos extremos en el caso del liderazgo con notables ejemplos a lo largo de la Historia). En ese sentido, por formar parte del conocimiento sensible y por su pendulación moral, aplícanse al liderazgo todas las consideraciones éticas que el tiempo y el rigor filosófico inspiran”.
(MORALES LOAIZA, Alejandro. Buscando al Nuevo Líder [Parte II]. Publicado en Minuto 59 el 24 de abril de 2009. Disponible en http://www.minuto59.com/politica/buscando-al-nuevo-lider-ii/).
Expuesto de este modo, y siendo que los requerimientos académicos para la presentación de este trabajo se circunscriben en la vinculación de las nociones propias del liderazgo con la experiencia personal, de seguidas se expondrá, con la parvedad que las limitaciones de espacio determinen, una valoración sobre la perspectiva considerada idónea por el autor para el desarrollo del liderazgo conforme a su situación integral.
2. El liderazgo auténtico razonable.-
Partiendo de la noción particular de liderazgo, con la salvedad que se hiciese en párrafos anteriores sobre sus variantes ético-filosóficas, posible es arribar a la concepción de lo que el autor denomina un liderazgo auténtico razonable, si se advierte como tal la habilidad de una persona o grupo de influir en otra persona o grupo con base en su acreditación cierta por virtud del empleo racional de medios e instrumentos de vinculación.
Cristianamente expresado, el liderazgo auténtico razonable tiene aparición en la medida que el líder se procura de una conexión con sus seguidores, al tiempo que interactúa con la realidad que le rodea en el uso de procedimientos lógicos y conductas racionalmente adaptadas a sus circunstancias. Procede así en la relegación a un segundo plano —sin descartarlos completamente— de factores emotivos, imprecisos y/o destructivos, tales como la amenaza o la fuerza.
Al momento de referirse al empleo de métodos racionales usualmente se piensa en la excesiva erudición que mal empleada alcanza para cansar y confundir al grupo y que en nada ayuda al buen desarrollo del auténtico liderazgo (por oposición a otras formas de liderazgo mal entendido). Esto debe alertar con suficiencia, aunado al descarte de mitos como el del liderazgo universal, para conducir evaluar previamente al grupo que se pretende dirigir y adaptar procedimientos y conductas en procura de la concreción de vínculos sólidos producto del convencimiento simple y bien formado de cada uno de sus miembros.
Aplicado a la realidad del autor, la perspectiva resulta idónea si se atiende que el ámbito de acción del modelo que propone se encuentra dentro de los procesos de investigación y mejoramiento científico. El autor tiene por derrotero la transformación de realidades concretas mediante el cultivo del conocimiento, bajo el criterio de que el crecimiento cognitivo e intelectual constituyen claves de cambio en la evolución integral de las personas. Para la motivación a la participación en una idea común con el líder en el ámbito descrito, las personas deben ser influidas por la contemplación de ideas y proyectos razonables que muevan a convicción por encima de cualquier posición emotiva o de fuerza. Esta afirmación conduce inmediatamente a la reflexión del autor sobre sus capacidades, conocimientos y destrezas, así como carencias y defectos, ordenados en el modelo de liderazgo a emplear.
3. El autor como líder.-
Para todo ensayista resulta siempre incómodo hacer referencia a su propia condición en relación con un tema, por la obligada oscilación con la que debe lidiar entre el excesivo envanecimiento y la falsa modestia. Hecha esta salvedad, cual fuese el compromiso de líneas anteriores, de seguidas se explanan algunas de las capacidades con las que se cuenta en el mejor ejercicio personal del liderazgo.
Siendo la comunicación elemento esencial para el ejercicio de todo liderazgo, la buena expresión verbal constituye una clave de éxito en ese sentido. Naturalmente que para los entendidos se torna harto difícil desvincular esta virtud con el mito de que siempre el líder “habla mucho y muy bien”. Considera y entiende el autor que la buena expresión del líder traduce la facultad de hacerse entender fácilmente y de crear vínculos con el grupo mediante la comunicación de ideas y sentimientos comunes de manera sencilla.
Al dirigir una fundación cuyo objeto radica en el fomento del estudio de las ciencias jurídicas en general, el reto en cuestiones de liderazgo toma carácter mayúsculo. Entenderse con pares en terreno científico obliga a asumir con toda la seriedad del caso la función de líder bajo imperio de razón y complementariamente con la condición etaria del autor, quien frecuentemente debe compensar con otros talentos el cruel sofisma que equipara la juventud con inexperiencia e impulsividad.
En el empeño por destacar, es posible que algunas veces se incurra en ciertas inelegancias de la personalidad como la vanidad, la arrogancia o la soberbia, expresiones muy impropias del liderazgo auténtico que deben aminorarse si lo que se pretende es ganar seguidores con participación y visión crítica, lo mismo que estimular a la posible oposición a la corrección antes que al ataque. En una comunidad de intereses culturales y científicos, la existencia de una oposición sólidamente crítica resulta de mejor provecho que el seguimiento fiel e incondicional de todo el grupo.
Gracias a la experiencia en LIDERA, dentro de la que se desarrolla el presente ensayo, los conocimientos del autor sobre el liderazgo bajo una perspectiva integral han consolidado formalmente su visión del fenómeno, en el contacto con múltiples criterios de base científica, en el estudio de la casuística forense y el escrutinio de diversos ejemplos de liderazgo.
Dentro del modelo del liderazgo auténtico razonable que maneja el autor, si bien pareciese que lo subjetivo se estima como sobrante, la práctica inspira lo contrario. El buen razonamiento optima la comunicación en la búsqueda de vinculaciones por intereses comunes y demás, pero es algo que por sí solo no basta, ya que corresponde también al fuero de la conciencia la disposición al entendimiento y al aprendizaje de cada episodio vivido. Lo asume así el autor, no acentuando especialmente la constancia como virtud de oro para el logro del éxito en cualquier empresa, especialmente la del liderazgo.
4. Diseño de estrategias para potenciar el impacto de la organización.-
La organización que servirá como figura de referencia al diseño de estrategias para potenciar su impacto será la fundación Instituto de Estudios Jurídicos Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor (INEMEGF), institución en ciernes sin fines de lucro de la ciudad del Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur, cuyo objeto, de acuerdo a lo establecido en sus estatutos, es el fomento del estudio de las Ciencias Jurídicas en general, procurando la expansión, crecimiento, enriquecimiento, desarrollo, promoción y difusión de aquellas. Tiene por visión el proyectarse con niveles de especialidad en la investigación, progreso, mejoramiento, academicismo, extensión y concreción de nuevos métodos, propósitos y objetivos del Derecho Social.
4.1. Dimensión interna.-
El INEMEGF se conforma inicialmente por nueve abogados, todos especialistas del área social, empleando un sistema de organización horizontal: de los nueve fundadores, ocho ostentan la condición de “Coordinadores-Fundadores”, con iguales atribuciones, y uno con la condición de “Coordinador-Presidente-Fundador” con funciones de dirección. La organización se ideó como una entidad abierta para la captación e ingreso de más coordinadores a futuro. Los inconvenientes de esta organización radican en la absoluta igualdad de funciones de la mayoría, cuyos integrantes por demás ostentan las mismas especialidades académicas, destacando únicamente el Coordinador-Presidente-Fundador, lo que conduce a la disminución de la motivación de parte de todos por ausencia de identidad. En ese sentido, la próxima estrategia será abrir la fundación al ingreso de coordinadores con experiencia en otras áreas, asignándoles funciones específicas dentro de la organización, interdependientes de los otros miembros y, principalmente, del Presidente. Estas funciones deberán cubrir las áreas de logística, relaciones públicas, área académica, área social, publicidad, eventos, actas y correspondencia, entre otras. Una vez definidas las competencias, a cada coordinador corresponderá armar un equipo humano de confianza para la ejecución de las mismas, este recurso estará compuesto principalmente por colaboradores (asistentes, pasantes, preparadores, instructores), y un personal pagado con los ingresos propios de la fundación.
El patrimonio del INEMEGF, conforme sus estatutos, estará integrado por los donativos, bienes, ayudas, y demás percepciones que esta fundación pueda recibir de amigos, instituciones públicas o privadas o cualquier otro auxilio económico, sea cual fuere su origen siempre que sea lícito. Para llevar estos supuestos a efecto, las relaciones públicas interinstitucionales deberán ser la actividad primordial de la fundación, que mediante ello procurará hacerse de ayudas y alianzas con organizaciones afines, universidades, entidades públicas y otras personas. Además de este ingreso, se piensa proponer un servicio de asesorías en el área laboral para la empresa privada, cuyos beneficios coadyuven al sostenimiento monetario de la fundación. Hasta el momento, la red del INEMEGF conserva lazos con instituciones como La Universidad del Zulia (LUZ), la Fundación de Estudios para el Fomento de la Ciencia y la Cultura de la Universidad del Zulia (FELUZ), el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de La Universidad del Zulia (CONDES), Biblioteca Pública del Zulia (BPZ) y recientemente el Instituto Municipal de Capacitación y Educación Ciudadana (IMCEC) de Maracaibo.
Los cambios organizacionales propuestos en el primer párrafo de este particular son de aplicación inmediata, y se producen para el tiempo en que este ensayo se desarrolla, lo mismo que en el área de relaciones públicas, que deberán enfocarse progresivamente en la empresa privada, sin dejar de lado a las entidades públicas y sin perder el norte social.
4.2. Dimensión externa.-
Las primeras actividades del INEMEGF han sido dirigidas a todo público y con carácter gratuito, con el objeto de promocionar la organización y en la proyección de una imagen de seriedad en la opinión y análisis sobre problemáticas de interés general. Se busca así hacer de la fundación una institución de consulta obligada por los medios en el estudio de situaciones que afecten a la opinión pública y que tengan vinculación jurídico-social. Aunado a esto, la fundación cuenta con espacios en Internet para la publicación de investigaciones, ensayos, artículos científicos y de opinión, a disposición de los visitantes y bajo licencia CC (Creative Commons), que sólo exige el reconocimiento mediante el citado, prohíbe su explotación comercial y contempla la difusión de trabajos derivados bajo la misma licencia. Se remite al lector a: http://inemegf.blogspot.com/2009/03/algunas-consideraciones-sobre-el.html.
Ante la contemplación diaria de situaciones relacionadas con las ciencias jurídicas y políticas, el INEMEGF debe mantener una visión actualizada sobre la realidad nacional e internacional, adelantando opiniones, recomendaciones y estudios sobre cada caso, y con un nivel de especialidad acorde a los destinatarios.
Por la naturaleza de la fundación, los actores interesados surgen de múltiples instancias, proviniendo generalmente de instituciones públicas, entidades y organismos estatales comprometidos con el mejoramiento de sus funcionarios y empleados, para los que el INEMEGF representa una oportunidad de actualización en conocimientos de leyes y demás cuerpos normativos.
5. A manera de conclusiones: liderazgo, poder e influencia.-
El liderazgo surge como respuesta a la necesidad de organización en los primeros asentamientos humanos. Desde el inicio de la existencia del Hombre en el planeta, la formación de equipos ha sido la clave del emprendimiento de tareas simples y cotidianas como la cacería para la alimentación en aquel entonces, hasta llegar a las más complejas que se observan actualmente, como la cría de animales con la misma finalidad.
El poder, usualmente definido como la capacidad de una persona o grupo para imponer su voluntad a otra persona o grupo (Vide MALAVÉ, José y otros en Liderazgo: Una perspectiva de Comportamiento. 2009), se erige como la primera base del liderazgo en la Historia. La fuerza de los hombres primitivos, a la que posteriormente se uniesen el misticismo y la superstición, dieron pie al surgimiento de las primeras formas organizativas, como las tribus y las hordas, evolucionando con procesos belicistas a las formas complejas de la Modernidad.
Ordinariamente vinculados, los vocablos “poder” e “influencia” van unidos de tal modo que resulta siempre enrevesado el intentar delimitarlos (El DRAE los emplea como sinónimos). No obstante la dificultad semántica, posible es afirmar responsablemente que el primero de los términos inspira más la noción de un sometimiento de la voluntad extraña a la voluntad propia, en tanto que el segundo opera por medios sutiles y sublimes, asumiendo los estudiosos por tal la capacidad de una persona o grupo para moldear el comportamiento de otras personas o grupos. (MALAVÉ, José y otros. Liderazgo: Una perspectiva de Comportamiento. Op. Cit).
El poder y la influencia no encierran en sí capacidades benéficas o perjudiciales. Queda de la voluntad de cada cual ejercer cualquiera de ambas para bien o para mal. Baste citar la frase del viejo cómic que reza “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Finalmente, se ha deseado cerrar este ensayo con una breve reflexión del autor sobre el fenómeno del liderazgo impuesto, que hiciera tiempo atrás en un artículo:
“Cuando la presión y el engaño son desmedidos en la imposición del líder, en la exaltación de virtudes inexistentes y cualidades falseadas, disminuye considerablemente la posibilidad de control sobre éste, quien se va haciendo de una vinculación propia con sus seguidores independientemente de los intereses e intenciones de aquellos que le hincharon cual globo. Describe esto la llamada creación de monstruos, fenómeno del liderazgo que da origen a líderes altamente problemáticos, capaces de manipular voluntades para ponerlas al servicio de su caprichoso ideario, que empieza pronto a desconocer límites porque a toda crítica le precede y sobrepasa la mitificación de sus capacidades, aunada a la adulancia de sus seguidores cercanos”.
(MORALES LOAIZA, Alejandro. Buscando al Nuevo Líder [Parte II], Op. Cit).
1. Nota introductoria.- 2. El liderazgo auténtico razonable.- 3. El autor como líder.- 4. Diseño de una estrategia para potenciar el impacto de la organización.- 4.1. Dimensión interna.- 4.2. Dimensión externa.- 5. A manera de conclusiones: liderazgo, poder e influencia.-
1. Nota introductoria.-
En este ensayo, presentado a la valoración de la comunidad académica y científica de diversas áreas del conocimiento, el autor ha estimado de pertinencia la exposición previa de algunas consideraciones sobre la temática que aborda, lo mismo que las precisiones conceptuales que sirvan de fundamento al lector para la posterior vista de las reflexiones aquí contenidas, todo dentro de las exigencias que impone la dinámica epistemológica.
Con motivación en la cotidiana expectación de concepciones tradicionalmente errátiles del fenómeno del liderazgo, se ha querido traer a colación una definición propia que reúna brevemente la naturaleza y los límites del mismo, a los fines de clarificar el término modélico de referencia racional del presente ensayo:
“En purismo suele entenderse al liderazgo como la habilidad, devenida de capacidades aprendidas e innatas, así como de la interacción con su realidad circunstancial, que tiene una persona para influenciar a un grupo determinado ante a una particular situación en un momento dado, momento que generalmente se corresponde con la urgencia de dar solución a un problema.
Como las habilidades no encierran un valor intrínseco, lógicamente ha de entenderse que sirven al Bien lo mismo que al Mal (ambos extremos en el caso del liderazgo con notables ejemplos a lo largo de la Historia). En ese sentido, por formar parte del conocimiento sensible y por su pendulación moral, aplícanse al liderazgo todas las consideraciones éticas que el tiempo y el rigor filosófico inspiran”.
(MORALES LOAIZA, Alejandro. Buscando al Nuevo Líder [Parte II]. Publicado en Minuto 59 el 24 de abril de 2009. Disponible en http://www.minuto59.com/politica/buscando-al-nuevo-lider-ii/).
Expuesto de este modo, y siendo que los requerimientos académicos para la presentación de este trabajo se circunscriben en la vinculación de las nociones propias del liderazgo con la experiencia personal, de seguidas se expondrá, con la parvedad que las limitaciones de espacio determinen, una valoración sobre la perspectiva considerada idónea por el autor para el desarrollo del liderazgo conforme a su situación integral.
2. El liderazgo auténtico razonable.-
Partiendo de la noción particular de liderazgo, con la salvedad que se hiciese en párrafos anteriores sobre sus variantes ético-filosóficas, posible es arribar a la concepción de lo que el autor denomina un liderazgo auténtico razonable, si se advierte como tal la habilidad de una persona o grupo de influir en otra persona o grupo con base en su acreditación cierta por virtud del empleo racional de medios e instrumentos de vinculación.
Cristianamente expresado, el liderazgo auténtico razonable tiene aparición en la medida que el líder se procura de una conexión con sus seguidores, al tiempo que interactúa con la realidad que le rodea en el uso de procedimientos lógicos y conductas racionalmente adaptadas a sus circunstancias. Procede así en la relegación a un segundo plano —sin descartarlos completamente— de factores emotivos, imprecisos y/o destructivos, tales como la amenaza o la fuerza.
Al momento de referirse al empleo de métodos racionales usualmente se piensa en la excesiva erudición que mal empleada alcanza para cansar y confundir al grupo y que en nada ayuda al buen desarrollo del auténtico liderazgo (por oposición a otras formas de liderazgo mal entendido). Esto debe alertar con suficiencia, aunado al descarte de mitos como el del liderazgo universal, para conducir evaluar previamente al grupo que se pretende dirigir y adaptar procedimientos y conductas en procura de la concreción de vínculos sólidos producto del convencimiento simple y bien formado de cada uno de sus miembros.
Aplicado a la realidad del autor, la perspectiva resulta idónea si se atiende que el ámbito de acción del modelo que propone se encuentra dentro de los procesos de investigación y mejoramiento científico. El autor tiene por derrotero la transformación de realidades concretas mediante el cultivo del conocimiento, bajo el criterio de que el crecimiento cognitivo e intelectual constituyen claves de cambio en la evolución integral de las personas. Para la motivación a la participación en una idea común con el líder en el ámbito descrito, las personas deben ser influidas por la contemplación de ideas y proyectos razonables que muevan a convicción por encima de cualquier posición emotiva o de fuerza. Esta afirmación conduce inmediatamente a la reflexión del autor sobre sus capacidades, conocimientos y destrezas, así como carencias y defectos, ordenados en el modelo de liderazgo a emplear.
3. El autor como líder.-
Para todo ensayista resulta siempre incómodo hacer referencia a su propia condición en relación con un tema, por la obligada oscilación con la que debe lidiar entre el excesivo envanecimiento y la falsa modestia. Hecha esta salvedad, cual fuese el compromiso de líneas anteriores, de seguidas se explanan algunas de las capacidades con las que se cuenta en el mejor ejercicio personal del liderazgo.
Siendo la comunicación elemento esencial para el ejercicio de todo liderazgo, la buena expresión verbal constituye una clave de éxito en ese sentido. Naturalmente que para los entendidos se torna harto difícil desvincular esta virtud con el mito de que siempre el líder “habla mucho y muy bien”. Considera y entiende el autor que la buena expresión del líder traduce la facultad de hacerse entender fácilmente y de crear vínculos con el grupo mediante la comunicación de ideas y sentimientos comunes de manera sencilla.
Al dirigir una fundación cuyo objeto radica en el fomento del estudio de las ciencias jurídicas en general, el reto en cuestiones de liderazgo toma carácter mayúsculo. Entenderse con pares en terreno científico obliga a asumir con toda la seriedad del caso la función de líder bajo imperio de razón y complementariamente con la condición etaria del autor, quien frecuentemente debe compensar con otros talentos el cruel sofisma que equipara la juventud con inexperiencia e impulsividad.
En el empeño por destacar, es posible que algunas veces se incurra en ciertas inelegancias de la personalidad como la vanidad, la arrogancia o la soberbia, expresiones muy impropias del liderazgo auténtico que deben aminorarse si lo que se pretende es ganar seguidores con participación y visión crítica, lo mismo que estimular a la posible oposición a la corrección antes que al ataque. En una comunidad de intereses culturales y científicos, la existencia de una oposición sólidamente crítica resulta de mejor provecho que el seguimiento fiel e incondicional de todo el grupo.
Gracias a la experiencia en LIDERA, dentro de la que se desarrolla el presente ensayo, los conocimientos del autor sobre el liderazgo bajo una perspectiva integral han consolidado formalmente su visión del fenómeno, en el contacto con múltiples criterios de base científica, en el estudio de la casuística forense y el escrutinio de diversos ejemplos de liderazgo.
Dentro del modelo del liderazgo auténtico razonable que maneja el autor, si bien pareciese que lo subjetivo se estima como sobrante, la práctica inspira lo contrario. El buen razonamiento optima la comunicación en la búsqueda de vinculaciones por intereses comunes y demás, pero es algo que por sí solo no basta, ya que corresponde también al fuero de la conciencia la disposición al entendimiento y al aprendizaje de cada episodio vivido. Lo asume así el autor, no acentuando especialmente la constancia como virtud de oro para el logro del éxito en cualquier empresa, especialmente la del liderazgo.
4. Diseño de estrategias para potenciar el impacto de la organización.-
La organización que servirá como figura de referencia al diseño de estrategias para potenciar su impacto será la fundación Instituto de Estudios Jurídicos Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor (INEMEGF), institución en ciernes sin fines de lucro de la ciudad del Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur, cuyo objeto, de acuerdo a lo establecido en sus estatutos, es el fomento del estudio de las Ciencias Jurídicas en general, procurando la expansión, crecimiento, enriquecimiento, desarrollo, promoción y difusión de aquellas. Tiene por visión el proyectarse con niveles de especialidad en la investigación, progreso, mejoramiento, academicismo, extensión y concreción de nuevos métodos, propósitos y objetivos del Derecho Social.
4.1. Dimensión interna.-
El INEMEGF se conforma inicialmente por nueve abogados, todos especialistas del área social, empleando un sistema de organización horizontal: de los nueve fundadores, ocho ostentan la condición de “Coordinadores-Fundadores”, con iguales atribuciones, y uno con la condición de “Coordinador-Presidente-Fundador” con funciones de dirección. La organización se ideó como una entidad abierta para la captación e ingreso de más coordinadores a futuro. Los inconvenientes de esta organización radican en la absoluta igualdad de funciones de la mayoría, cuyos integrantes por demás ostentan las mismas especialidades académicas, destacando únicamente el Coordinador-Presidente-Fundador, lo que conduce a la disminución de la motivación de parte de todos por ausencia de identidad. En ese sentido, la próxima estrategia será abrir la fundación al ingreso de coordinadores con experiencia en otras áreas, asignándoles funciones específicas dentro de la organización, interdependientes de los otros miembros y, principalmente, del Presidente. Estas funciones deberán cubrir las áreas de logística, relaciones públicas, área académica, área social, publicidad, eventos, actas y correspondencia, entre otras. Una vez definidas las competencias, a cada coordinador corresponderá armar un equipo humano de confianza para la ejecución de las mismas, este recurso estará compuesto principalmente por colaboradores (asistentes, pasantes, preparadores, instructores), y un personal pagado con los ingresos propios de la fundación.
El patrimonio del INEMEGF, conforme sus estatutos, estará integrado por los donativos, bienes, ayudas, y demás percepciones que esta fundación pueda recibir de amigos, instituciones públicas o privadas o cualquier otro auxilio económico, sea cual fuere su origen siempre que sea lícito. Para llevar estos supuestos a efecto, las relaciones públicas interinstitucionales deberán ser la actividad primordial de la fundación, que mediante ello procurará hacerse de ayudas y alianzas con organizaciones afines, universidades, entidades públicas y otras personas. Además de este ingreso, se piensa proponer un servicio de asesorías en el área laboral para la empresa privada, cuyos beneficios coadyuven al sostenimiento monetario de la fundación. Hasta el momento, la red del INEMEGF conserva lazos con instituciones como La Universidad del Zulia (LUZ), la Fundación de Estudios para el Fomento de la Ciencia y la Cultura de la Universidad del Zulia (FELUZ), el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de La Universidad del Zulia (CONDES), Biblioteca Pública del Zulia (BPZ) y recientemente el Instituto Municipal de Capacitación y Educación Ciudadana (IMCEC) de Maracaibo.
Los cambios organizacionales propuestos en el primer párrafo de este particular son de aplicación inmediata, y se producen para el tiempo en que este ensayo se desarrolla, lo mismo que en el área de relaciones públicas, que deberán enfocarse progresivamente en la empresa privada, sin dejar de lado a las entidades públicas y sin perder el norte social.
4.2. Dimensión externa.-
Las primeras actividades del INEMEGF han sido dirigidas a todo público y con carácter gratuito, con el objeto de promocionar la organización y en la proyección de una imagen de seriedad en la opinión y análisis sobre problemáticas de interés general. Se busca así hacer de la fundación una institución de consulta obligada por los medios en el estudio de situaciones que afecten a la opinión pública y que tengan vinculación jurídico-social. Aunado a esto, la fundación cuenta con espacios en Internet para la publicación de investigaciones, ensayos, artículos científicos y de opinión, a disposición de los visitantes y bajo licencia CC (Creative Commons), que sólo exige el reconocimiento mediante el citado, prohíbe su explotación comercial y contempla la difusión de trabajos derivados bajo la misma licencia. Se remite al lector a: http://inemegf.blogspot.com/2009/03/algunas-consideraciones-sobre-el.html.
Ante la contemplación diaria de situaciones relacionadas con las ciencias jurídicas y políticas, el INEMEGF debe mantener una visión actualizada sobre la realidad nacional e internacional, adelantando opiniones, recomendaciones y estudios sobre cada caso, y con un nivel de especialidad acorde a los destinatarios.
Por la naturaleza de la fundación, los actores interesados surgen de múltiples instancias, proviniendo generalmente de instituciones públicas, entidades y organismos estatales comprometidos con el mejoramiento de sus funcionarios y empleados, para los que el INEMEGF representa una oportunidad de actualización en conocimientos de leyes y demás cuerpos normativos.
5. A manera de conclusiones: liderazgo, poder e influencia.-
El liderazgo surge como respuesta a la necesidad de organización en los primeros asentamientos humanos. Desde el inicio de la existencia del Hombre en el planeta, la formación de equipos ha sido la clave del emprendimiento de tareas simples y cotidianas como la cacería para la alimentación en aquel entonces, hasta llegar a las más complejas que se observan actualmente, como la cría de animales con la misma finalidad.
El poder, usualmente definido como la capacidad de una persona o grupo para imponer su voluntad a otra persona o grupo (Vide MALAVÉ, José y otros en Liderazgo: Una perspectiva de Comportamiento. 2009), se erige como la primera base del liderazgo en la Historia. La fuerza de los hombres primitivos, a la que posteriormente se uniesen el misticismo y la superstición, dieron pie al surgimiento de las primeras formas organizativas, como las tribus y las hordas, evolucionando con procesos belicistas a las formas complejas de la Modernidad.
Ordinariamente vinculados, los vocablos “poder” e “influencia” van unidos de tal modo que resulta siempre enrevesado el intentar delimitarlos (El DRAE los emplea como sinónimos). No obstante la dificultad semántica, posible es afirmar responsablemente que el primero de los términos inspira más la noción de un sometimiento de la voluntad extraña a la voluntad propia, en tanto que el segundo opera por medios sutiles y sublimes, asumiendo los estudiosos por tal la capacidad de una persona o grupo para moldear el comportamiento de otras personas o grupos. (MALAVÉ, José y otros. Liderazgo: Una perspectiva de Comportamiento. Op. Cit).
El poder y la influencia no encierran en sí capacidades benéficas o perjudiciales. Queda de la voluntad de cada cual ejercer cualquiera de ambas para bien o para mal. Baste citar la frase del viejo cómic que reza “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Finalmente, se ha deseado cerrar este ensayo con una breve reflexión del autor sobre el fenómeno del liderazgo impuesto, que hiciera tiempo atrás en un artículo:
“Cuando la presión y el engaño son desmedidos en la imposición del líder, en la exaltación de virtudes inexistentes y cualidades falseadas, disminuye considerablemente la posibilidad de control sobre éste, quien se va haciendo de una vinculación propia con sus seguidores independientemente de los intereses e intenciones de aquellos que le hincharon cual globo. Describe esto la llamada creación de monstruos, fenómeno del liderazgo que da origen a líderes altamente problemáticos, capaces de manipular voluntades para ponerlas al servicio de su caprichoso ideario, que empieza pronto a desconocer límites porque a toda crítica le precede y sobrepasa la mitificación de sus capacidades, aunada a la adulancia de sus seguidores cercanos”.
(MORALES LOAIZA, Alejandro. Buscando al Nuevo Líder [Parte II], Op. Cit).
Buscando al Nuevo Líder - II
Parte II: El liderazgo impuesto.
"...quien engañe, encontrará siempre quien se deje engañar, todos verán lo que aparenta y pocos lo que es, y estos pocos no se atreverán a ponerse en contra de la mayoría..."
(Nicolás Maquiavelo en El Príncipe).
(Nicolás Maquiavelo en El Príncipe).
En purismo suele entenderse al liderazgo como la habilidad, devenida de capacidades aprendidas e innatas, así como de la interacción con su realidad circunstancial, que tiene una persona para influenciar a un grupo determinado ante a una particular situación en un momento dado, momento que generalmente se corresponde con la urgencia de dar solución a un problema.
Como las habilidades no encierran un valor intrínseco, lógicamente ha de entenderse que sirven al Bien lo mismo que al Mal [1] (ambos extremos en el caso del liderazgo con notables ejemplos a lo largo de la Historia). En ese sentido, por formar parte del conocimiento sensible y por su pendulación moral, aplícanse al liderazgo todas las consideraciones éticas que el tiempo y el rigor filosófico inspiran.
A la perspectiva tradicional que concibe al líder como una visión heroica y espontánea surgida como reacción a la adversidad externa, le asoma de reciente una realidad distorsionada cuya aparición no viene dada por motivaciones éticas y sinceras, sino más bien por razones de oportunidad y conveniencia. Los entendidos en la materia coinciden en la afirmación de que todo buen líder sabe vincularse con sus semejantes en procura de lograr un fin más elevado cuya concreción depende de un esfuerzo mancomunado, pero la teoría se viene a menos cuando la práctica redunda en la imposición de líderes.
La imposición de algún tipo de liderazgo, especialmente el político, por querer darle título a la promoción dolosa de una figura mesiánica entre los pobladores, ya por un líder auténtico [2], por una figura de autoridad o por algún poder social, atiende a la intención de los últimos a encaminar forzadamente la voluntad del primero a un interés particular. Con fundamento en la posición de Warren Bennis que afirma que la idolatría por las estrellas de la farándula y personajes similares se compagina fielmente con la necesidad de liderazgo, y poseyendo plena conciencia de que existen necesidades creadas [3] por ilusiones mediáticas y otras artimañas, luego es posible afirmar que el liderazgo puede originarse en alguna presión silente sobre las masas.
Cuando la presión y el engaño son desmedidos en la imposición del líder, en la exaltación de virtudes inexistentes y cualidades falseadas, disminuye considerablemente la posibilidad de control sobre éste, quien se va haciendo de una vinculación propia con sus seguidores independientemente de los intereses e intenciones de aquellos que le hincharon cual globo. Describe esto la llamada creación de monstruos, fenómeno del liderazgo que da origen a líderes altamente problemáticos, capaces de manipular voluntades para ponerlas al servicio de su caprichoso ideario, que empieza pronto a desconocer límites porque a toda crítica le precede y sobrepasa la mitificación de sus capacidades, aunada a la adulancia de sus seguidores cercanos.
Caso emblemático de un liderazgo impuesto, transformado luego en un fuerte liderazgo por las propias capacidades y sagacidad del personaje, el de Adolf Hitler. El gran poder de persuasión de éste sobre el que en sus tiempos fuese el pueblo más culto del planeta, debióse en principio al levantamiento de mano que le hiciera Paul von Hindenburg al nombrarle Canciller en 1933, con auxilio de las clases industriales y las élites de adinerados que pensaban equivocadamente en que podrían manejar a Hitler y al propio Partido Nazi en pro de sus conveniencias. El mundo se niega (y con razón) a olvidar las tristes consecuencias a las que dio lugar la imposición de Hindemburg.
Ejemplos como el mencionado se multiplican por la Historia y arriban con intensidad a la realidad contemporánea, naturalmente con consecuencias de menor escala (por ahora y por fortuna), pero con bases curiosamente similares, destacando como pieza fundamental dentro del cometido indicado la función de los medios de comunicación social y demás medios de comunicación. Aunque entre la mayoría de los estudiosos se prefiera determinar el poder de los medios como “algo de suma importancia, pero insuficiente para imponer un líder”, la opinión del autor del presente ensayo se inclina por lo contrario.
Con precedente distante en los juglares del medioevo, hoy prensa, radio y televisión hacen su parte —con buena ayuda del Internet—, en la promoción de ideas y personas al servicio de los intereses de mayor influencia, puestos sobre determinados aspectos de la vida común. Es así que, movidos por el aún vigente axioma maquiavélico que postula: “el vulgo se deja seducir siempre por la apariencia y el éxito”, los medios venden al colectivo la idea rentable y conveniente de que el líder que se apadrina representa la solución a todos los problemas.
De la misma manera que existen daños más allá de una posible reparación, la promoción mesiánica e irresponsable de un líder, tal y como se afirmase en líneas anteriores, dota a sus capacidades de tal fama de infalibilidad, que luego intentar restarle protagonismo podría convertirse en un serio inconveniente, pasando pronto a otro postulado de gran vigencia: "...si bien el príncipe debe persuadir al pueblo, convencerlo, también debe emplear la fuerza, porque cuando ya no le crean se le puede hacer creer por la fuerza..." (M.D.).
Esta posición se enemista con la opinión de que el liderazgo surgido del engaño se agota en el descubrimiento de la verdad por parte de los seguidores. La fuerza, como factor elemental de cualquier imposición, cumple bien su cometido en el sostenimiento del liderazgo cuando la persuasión mediática falla y cuando el carisma del líder resulta parvo, llegando a tal límite que por veces distorsiona las valoraciones de verdad y de justicia en la sociedad que es víctima de estos fenómenos.
[1]. El autor ha estimado prudente hacer esta referencia a la dicotomía abstracta elemental por la claridad que manifiesta en lo que se ha querido expresar.
[2]. Se considera líder auténtico a aquel cuya influencia y persuasión parte de vinculaciones racionales, naturales e indemnes con sus seguidores.
[3]. Por creación de necesidades comúnmente se asume al proceso en virtud del cual, mediante el uso de publicidad y propaganda, se inspira al espectador sobre la existencia de una carencia sobre sí o sobre su patrimonio de la que con fuerte convicción termina considerando que debe ser cubierta con determinado producto o en el seguimiento de determinada idea.
Como las habilidades no encierran un valor intrínseco, lógicamente ha de entenderse que sirven al Bien lo mismo que al Mal [1] (ambos extremos en el caso del liderazgo con notables ejemplos a lo largo de la Historia). En ese sentido, por formar parte del conocimiento sensible y por su pendulación moral, aplícanse al liderazgo todas las consideraciones éticas que el tiempo y el rigor filosófico inspiran.
A la perspectiva tradicional que concibe al líder como una visión heroica y espontánea surgida como reacción a la adversidad externa, le asoma de reciente una realidad distorsionada cuya aparición no viene dada por motivaciones éticas y sinceras, sino más bien por razones de oportunidad y conveniencia. Los entendidos en la materia coinciden en la afirmación de que todo buen líder sabe vincularse con sus semejantes en procura de lograr un fin más elevado cuya concreción depende de un esfuerzo mancomunado, pero la teoría se viene a menos cuando la práctica redunda en la imposición de líderes.
La imposición de algún tipo de liderazgo, especialmente el político, por querer darle título a la promoción dolosa de una figura mesiánica entre los pobladores, ya por un líder auténtico [2], por una figura de autoridad o por algún poder social, atiende a la intención de los últimos a encaminar forzadamente la voluntad del primero a un interés particular. Con fundamento en la posición de Warren Bennis que afirma que la idolatría por las estrellas de la farándula y personajes similares se compagina fielmente con la necesidad de liderazgo, y poseyendo plena conciencia de que existen necesidades creadas [3] por ilusiones mediáticas y otras artimañas, luego es posible afirmar que el liderazgo puede originarse en alguna presión silente sobre las masas.
Cuando la presión y el engaño son desmedidos en la imposición del líder, en la exaltación de virtudes inexistentes y cualidades falseadas, disminuye considerablemente la posibilidad de control sobre éste, quien se va haciendo de una vinculación propia con sus seguidores independientemente de los intereses e intenciones de aquellos que le hincharon cual globo. Describe esto la llamada creación de monstruos, fenómeno del liderazgo que da origen a líderes altamente problemáticos, capaces de manipular voluntades para ponerlas al servicio de su caprichoso ideario, que empieza pronto a desconocer límites porque a toda crítica le precede y sobrepasa la mitificación de sus capacidades, aunada a la adulancia de sus seguidores cercanos.
Caso emblemático de un liderazgo impuesto, transformado luego en un fuerte liderazgo por las propias capacidades y sagacidad del personaje, el de Adolf Hitler. El gran poder de persuasión de éste sobre el que en sus tiempos fuese el pueblo más culto del planeta, debióse en principio al levantamiento de mano que le hiciera Paul von Hindenburg al nombrarle Canciller en 1933, con auxilio de las clases industriales y las élites de adinerados que pensaban equivocadamente en que podrían manejar a Hitler y al propio Partido Nazi en pro de sus conveniencias. El mundo se niega (y con razón) a olvidar las tristes consecuencias a las que dio lugar la imposición de Hindemburg.
Ejemplos como el mencionado se multiplican por la Historia y arriban con intensidad a la realidad contemporánea, naturalmente con consecuencias de menor escala (por ahora y por fortuna), pero con bases curiosamente similares, destacando como pieza fundamental dentro del cometido indicado la función de los medios de comunicación social y demás medios de comunicación. Aunque entre la mayoría de los estudiosos se prefiera determinar el poder de los medios como “algo de suma importancia, pero insuficiente para imponer un líder”, la opinión del autor del presente ensayo se inclina por lo contrario.
Con precedente distante en los juglares del medioevo, hoy prensa, radio y televisión hacen su parte —con buena ayuda del Internet—, en la promoción de ideas y personas al servicio de los intereses de mayor influencia, puestos sobre determinados aspectos de la vida común. Es así que, movidos por el aún vigente axioma maquiavélico que postula: “el vulgo se deja seducir siempre por la apariencia y el éxito”, los medios venden al colectivo la idea rentable y conveniente de que el líder que se apadrina representa la solución a todos los problemas.
De la misma manera que existen daños más allá de una posible reparación, la promoción mesiánica e irresponsable de un líder, tal y como se afirmase en líneas anteriores, dota a sus capacidades de tal fama de infalibilidad, que luego intentar restarle protagonismo podría convertirse en un serio inconveniente, pasando pronto a otro postulado de gran vigencia: "...si bien el príncipe debe persuadir al pueblo, convencerlo, también debe emplear la fuerza, porque cuando ya no le crean se le puede hacer creer por la fuerza..." (M.D.).
Esta posición se enemista con la opinión de que el liderazgo surgido del engaño se agota en el descubrimiento de la verdad por parte de los seguidores. La fuerza, como factor elemental de cualquier imposición, cumple bien su cometido en el sostenimiento del liderazgo cuando la persuasión mediática falla y cuando el carisma del líder resulta parvo, llegando a tal límite que por veces distorsiona las valoraciones de verdad y de justicia en la sociedad que es víctima de estos fenómenos.
[1]. El autor ha estimado prudente hacer esta referencia a la dicotomía abstracta elemental por la claridad que manifiesta en lo que se ha querido expresar.
[2]. Se considera líder auténtico a aquel cuya influencia y persuasión parte de vinculaciones racionales, naturales e indemnes con sus seguidores.
[3]. Por creación de necesidades comúnmente se asume al proceso en virtud del cual, mediante el uso de publicidad y propaganda, se inspira al espectador sobre la existencia de una carencia sobre sí o sobre su patrimonio de la que con fuerte convicción termina considerando que debe ser cubierta con determinado producto o en el seguimiento de determinada idea.
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Buscando al Nuevo Líder
Parte I: Venezuela y el Liderazgo
“Nuestra necesidad de verdaderos líderes va silente, pero se manifiesta de forma patética, como en nuestra idolatría por las estrellas de la farándula, nuestra admiración por reyes corporativos y nuestra elevación instantánea de MacHéroes como Ollie North*. No nos gustó mucho lo que hizo, pero adoramos la forma en que lo hizo”**
(Warren Bennis en Managing People is Like Herding Cats).
En la Venezuela contemporánea con cada vez mayor frecuencia se comenta la necesidad de líderes. Se buscan por doquier personajes destacados en el anhelo de que probablemente alguno supere la visión de este humorístico dictador en el que se ha convertido Hugo Chávez Frías. Este clamor que desde hace años se escucha entre los ciudadanos, en mucho es callado y otras veces desvirtuado por algunos actores políticos, conjuntamente con buena parte del público de gradería. Sirvan de ejemplo las siguientes expresiones:
— ¿Para qué más líder si tenemos al Comandante Chávez?(Un mantenido).
— ¿Por qué preocuparnos en buscar líderes si cualquiera es mejor que ese hombre?
(Un despistado).
Tan delicado como extenso, por las diversas implicaciones que conlleva, el tema del liderazgo no podría agotarse en esta breve reflexión, pero en procura de un exhorto inocente a la disertación abierta sobre el mismo, he considerado dejar algunas líneas al respecto.
En la costumbre de obviar las vicisitudes devenidas de la multifactorial crisis en la República, los ojos se han mantenido semicerrados —bien que no cerrados del todo— ante los problemas que trae consigo la falta de buen liderazgo. Esa rehuída a tratar la temática viene dada por el generalizado desdén a toda participación protagónica que adolezca de un tufillo a caudillismo barato, presente desde siempre en nuestras tierras; una forma de liderazgo que parte del egoísmo y el engaño. (Vide “Tierra de Caudillos”).
Como consecuencia directa del problema del caudillismo, la desconfianza natural de las personas hacia los personajes populares y carismáticos de la vida pública impone una barrera entre el eventual líder y sus eventuales seguidores. La larga tradición del pueblo venezolano de soportar líderes que manejan la verdad a su conveniencia y en desmedro del país ha endureciendo el criterio sobre cada nueva figura en el escenario político y social. El culmen del proceso que se describe lo ha venido a representar justamente Hugo Chávez, que pasó de ser la esperanza de un cambio en la accidentada vida democrática, a ser un poco más de lo mismo, pero con maestría en manipulación maquiavélica.
Como paliativo a la necesidad de un liderazgo de tendencia benéfica para los venezolanos —por excepción al proceder que comentara en el exordio—, actualmente algunas agrupaciones con fines políticos han marcado esfuerzos en la formación de líderes para el futuro que destaquen por su capacidad de trabajar por, para y con los ciudadanos en la solución de problemas comunes de forma eficaz y sobretodo, honesta. Y aunque la intención es buena, por sí misma no basta. Conscientes todos de que los líderes son el producto de sus circunstancias y son del tamaño de la misión que se les presente, el objetivo no debe agotarse en la dulce espera por que estos noveles actores se conserven sanos y equilibrados hasta alcanzar el poder de conducir el destino de la nación para llevarla finalmente al Jardín de los Deleites. En un pensamiento más realista se ha preferido partir de la opinión que afirma que los esfuerzos deberán encaminarse, sin desatender la preparación de un liderazgo de buena base, a la elevación de las masas a los niveles de cultura política y social que les convierta a futuro en un reto formal para que los aspirantes a líderes no sucumban a la tentación de edificar su liderazgo sobre la mentira en la subestimación del pueblo.
Ya que el asunto del liderazgo se corresponde con una relación esencialmente bidireccional de líderes y seguidores, el desarrollo de la primera parte de esta ecuación no puede exceder al de la segunda. En el entendido de que el liderazgo per se no es bueno ni malo y que su circunstancia depende de la visión del líder, la concepción pobre o distorsionada que se tenga sobre liderazgo dará cabida al sostenimiento de líderes verdaderamente desastrosos en cualquier ámbito. Lo decía Jacinto Benavente al referir que “Los pueblos débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados”. Esta frase recuerda así la contienda a librar con la actual crisis de valores si se quiere lograr un cambio en positivo sobre el presente; asumiendo integralmente el crecimiento de los pueblos se entenderá pronto que éste no se concreta en desarrollar únicamente la inteligencia sino en la dotación de la probidad y el acierto que les mueva a convertirse en dueños de su propio destino.
Se ha contado con la voluntad en este ensayo de expresarse en plural respecto de la necesidad de liderazgo. Si bien es cierto que la arraigada percepción mesiánica de los líderes hace que luzca como prioridad entre los venezolanos el requerimiento de un rival para Hugo Chávez en el tablado político, no es menos cierto que el dilema del liderazgo abarca a todos los planos, así como tampoco deja de ser verdad la cuestión de que un solo hombre no es capaz de representar una salida a la múltiple problemática que se vive en Venezuela. Contestes deben quedar los lectores de que debe quedar superada la visión mítica del líder como encarnación de la panacea universal.
Pero para la desconcertante situación política venezolana, aquellos que pretendan liderar el cambio deberán contar con capacidades suficientes para hacer suyas las vocaciones y voluntades populares de uno y otro bando en procura de una reconciliación a gran escala y con proyección al mejoramiento social, cultural y económico. Por desgracia el germen del resentimiento, tan cruelmente sembrado en muchos sectores, se ha manifestado en la confrontación visceral de seguidores oficialistas y opositores. Como un reto para el que no alcanzarán únicamente las buenas intenciones y en el que no habrán de sobrar esfuerzos, se presentará el liderazgo para quienes tengan sus miras en ser actores protagónicos de una realidad política post chavecista. Queda de los prudentes advertirlo.
* Oliver North es ex Teniente Coronel del Cuerpo de Marina de los Estados Unidos, famoso por su implicación en el escándalo político Irán-Contra a finales de la década de los ochenta durante la administración de Ronald Reagan.
** Traducción de Alejandro Morales-Loaiza.
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LIDERAZGO: LA VERDADERA REVOLUCIÓN - Antonino Binaggia
RESUMEN
“El Liderazgo no es un concepto, es una actitud”
Así comenzaba el profesor Ramón Piñango la primera sesión de “LIDERA”; una máquina que promete construir redes para la democracia, en un país que sin duda carece de actitud.
Una actitud que no es innata, sino más bien una disposición mental adquirida, que te permite enfrentar el cambio y alinear a un grupo determinado de personas, desafiando los paradigmas existentes, motivando e inspirando para avanzar todos en una misma dirección, luchando por un fin común.
Pero ésta actitud es volátil, es circunstancial, y la verdadera fortaleza de un líder es saber que palo de golf utilizar, que estilo de liderazgo emplear según la ocasión que se presente. No es una tarea fácil, ya que implica lidiar con las emociones, fenómenos psicofisiológicos que al igual que esta última palabra son complejos.
Existen teorías que se contradicen cuando se habla de este tema. Para unos el ser líder implica ser solucionador de conflictos, catalizador de cambios, para otros los líderes ni siquiera organizar a las personas pueden y su capacidad de liderazgo no depende de los rasgos exóticos de dicha persona (Kotter). Pero todas coinciden en que un líder debe contar con algunas cualidades claves como la credibilidad, la empatía y la persuasión.
Estas teorías nos llevan también a cuestionamientos sin respuestas definitivas, los argumentos vienen de un lado y del otro, definitivamente el Liderazgo no es una ciencia exacta ni existe un solo concepto que lo defina, pero si es necesario.
Lamentablemente, algunos liderazgos no son utilizados con fines positivos, algunos son tóxicos y negativos. Debemos señalarlos y desenmascararlos, y la única forma de hacerlo es generando uno nuevo que de verdad obtenga resultados como dice Goleman, ese Liderazgo al que yo llamo: La verdadera revolución.
LIDERAZGO: LA VERDADERA REVOLUCIÓN
La forma de actuar de una persona, y su comportamiento ante determinada situación es lo que lo define como líder.
No tiene sentido hablar de un líder si este no tiene seguidores, juntos forman un grupo, y ese grupo es el liderazgo. Así lo define el profesor Piñango, como un fenómeno grupal en donde surgen circunstancialmente algunas personas como lideres. Él nos explica que no es correcto ver el papel de estos, de forma tan trivial, es algo más complejo que se ve afectado por su historia, por su cultura y por sus características, determinando de esta manera su posibilidad de éxito.
La profesora Lud Marquez nos habló de los roles que existen en ese grupo, de como surgen y cuales son: el primero, el Promotor que le da dirección, el segundo, el Observador que da una perspectiva, el tercero, el Opositor que promueve la corrección y por último sin ser menos importante, el Seguidor quien genera finalmente un cierre. Todos estos roles aportan algo para que el grupo avance hacia su objetivo y el líder dependiendo de las circunstancias se puede desempeñar en cualquiera de ellos.
Existen muchas formas de clasificar a los líderes, en este ensayo esbozaré los estilos que define el psicólogo estadounidense Daniel Goleman:
El coercitivo que exige se hagan las cosas de una única forma, el orientativo que invita a seguir determinado camino, el afiliativo que con empatía pone como prioridad los sentimientos de las personas, el democrático que considera todas las opiniones y promueve el trabajo en equipo, el ejemplar un tanto arrogante y ególatra que subestima al resto del grupo y finalmente el formativo que apuesta por el desarrollo y el crecimiento de las personas.
El autor relaciona todos estos estilos con la habilidad de manejar nuestras relaciones y sentimientos, la inteligencia emocional. Ésta afecta el ambiente de trabajo, responsable según él de casi la tercera parte de nuestros resultados. Los lideres que han logrado dominar cuatro o más estilos, tienen el mejor clima o ambiente de trabajo, y por ende el mejor desempeño.
Se tiende a confundir el Liderazgo con el poder, el primero moldea el comportamiento o la opinión de un grupo y el segundo impone su voluntad sobre ese grupo.
Aquí nos hacemos un primer cuestionamiento: ¿existe el liderazgo sin poder?, ¿existe el poder sin liderazgo? Para mi está claro que la respuesta es si, en ambos casos. Un líder puede no tener poder para imponerse, sin embargo si tiene la capacidad de persuadir a un grupo. Y puede existir una persona con mucho poder, que se imponga constantemente, pero sin legitimidad ni credibilidad alguna para liderizar ese grupo.
En el pensum del programa de formación LIDERA se evidencia claramente cuales son las herramientas que permiten a un líder cumplir con su misión: su capacidad para negociar, su capacidad para establecer redes, su habilidad para comunicarse (vocería) y la firmeza de sus valores.
Trataré de argumentar esta afirmación de atrás hacia adelante como el cangrejo:
El pasado 14 de marzo luego de hacer un comentario cargado ideológicamente en la sesión con el profesor Welch, le dije a “Chola” (compañero de clases) en voz baja: “perdí todo mi liderazgo”, a lo que él respondió: “no te creas, el liderazgo no consiste en ganar simplemente el apoyo de otros o mejor dicho decir lo que otros quieren escuchar. El liderazgo más bien implica tener la convicción en unos principios y marcar el camino. A lo mejor no vas a ser popular en este salón, pero lo de líder no queda duda”. A eso me refiero con valores y principios firmes.
Luego junto con el profesor Briceño aprendí la importancia del ETHOS (Reputación), el PATHOS (Empatía) y el LOGOS (Racionalidad) a la hora de dar un mensaje.
Con Feliciano y la profesora González dilucidamos la importancia de la planificación estratégica, de las alianzas y de buscar los intereses comunes para fortalecer acciones uniendo esfuerzos.
Con el profesor Carrillo aprendimos que hay que prepararse, que no hay una sola manera de negociar y que “la democracia es intrínsecamente negociación”.
Con ponencias magistrales como la de Carrera Damas y Pino Iturrieta nos dimos cuenta que es indispensable conocer la historia, para evitar caer en los errores que ya alguna vez se cometieron.
Y finalmente, la actividad “extra muro” afianzó la importancia del trabajo en equipo.
En el ámbito profesional, estas herramientas me van a permitir sin duda obtener mejores resultados. Entendiendo ahora la importancia de conocer bien un tema antes de negociar, entendiendo que los cambios son inevitables y hay que afrontarlos, debemos romper paradigmas, entendiendo que la comunicación es importante pero más aún la forma en que se practica y por último, entendiendo la necesidad de generar redes de contactos para que en algún momento (sino varios) de la vida, trabajen articuladamente por un mismo objetivo, una misma misión, que puede ser desde organizar algún evento hasta montar una empresa.
Al hablar de la misión y retomando el tema del líder, surge un segundo cuestionamiento que plantea el profesor Alarcón: “¿tienes una misión porque eres líder…? o ¿eres un líder porque tienes una misión?”. Partiendo de que el liderazgo depende de las circunstancias, me inclino más por la segunda afirmación.
Habiendo dicho todo esto, ya para terminar con esta “cháchara” que ya bastante sazonada está, los venezolanos necesitan alinearse, necesitan enfrentarse al cambio, necesitan una verdadera revolución: El Liderazgo.
CONCLUSIONES
“liderar es aprender haciendo”
Así cerraba su ponencia la profesora Marquez, y más allá de las contradicciones que se pueden hallar en la extensa literatura que existe sobre este tema; podemos decir que el liderazgo es necesario, y su importancia radica en el poder de influencia que tiene, su poder de guiar a un grupo.
Un líder debe poner en duda sus paradigmas, debe esforzarse por cambiar su estatus quo, utilizando el vinculo emocional, la empatía, siendo consciente de sus capacidades y de sus debilidades, teniendo confianza en si mismo.
Si bien una persona no nace líder, existen habilidades que fortalecen el liderazgo: Control de emociones, transparencia, adaptabilidad, “obsesión con el propósito”, orientación al logro, trabajo en equipo. Y así como existen habilidades, existen limitaciones que lo impiden: la arrogancia, la inseguridad, los temores, la envidia, el resentimiento y un par de egos: el egoísmo, y el egocentrismo.
El liderazgo es lograr resultados a través de otros, o mejor dicho, junto con otros. Un líder debe trazarse metas claras, definir una estrategia que le permita evaluar su gestión y potencializar el impacto de la organización en donde trabaja. Toda estrategia debe estar orientada hacia un grupo de personas, no todos somos iguales, se debe definir un “target”, y en función de éste, se establecen cuales son las necesidades, para luego encontrar los recursos humanos y económicos para satisfacerlas.
Sin embargo, por muy planificado que sea un líder, siempre llegará el conflicto, aquí entra la importancia de la negociación (medio), la cooperación, el famoso “ganar-ganar”, para llegar a acuerdos y resultados (fin)
Cierro con el comentario del profesor Benigno, no se debe perseguir un liderazgo, se debe perseguir un fin. Comencemos a liderar, comencemos a hacer…
BIBLIOGRAFÍA
- Objetivos e instrucciones para realizar un ensayo monográfico: http://www.bachillerato.uchile.cl/estudiantes/Txt/monografia.htm
- GOLEMAN, Daniel. “Liderazgo que obtiene resultados” Clásicos de Liderazgo. Año 2000
- KOTTER, John. “Lo que de verdad hacen los líderes” Clásicos de Liderazgo. Año 1990
- PIÑANGO, Ramón. “Granos de sal contra el endiosamiento de los líderes” Debates IESA – Volumen IX número 2.
- MALAVÉ-MARQUEZ-PIÑANGO. “Liderazgo: una perspectiva de comportamiento” Caracas, 7 de marzo de 2009.
“El Liderazgo no es un concepto, es una actitud”
Así comenzaba el profesor Ramón Piñango la primera sesión de “LIDERA”; una máquina que promete construir redes para la democracia, en un país que sin duda carece de actitud.
Una actitud que no es innata, sino más bien una disposición mental adquirida, que te permite enfrentar el cambio y alinear a un grupo determinado de personas, desafiando los paradigmas existentes, motivando e inspirando para avanzar todos en una misma dirección, luchando por un fin común.
Pero ésta actitud es volátil, es circunstancial, y la verdadera fortaleza de un líder es saber que palo de golf utilizar, que estilo de liderazgo emplear según la ocasión que se presente. No es una tarea fácil, ya que implica lidiar con las emociones, fenómenos psicofisiológicos que al igual que esta última palabra son complejos.
Existen teorías que se contradicen cuando se habla de este tema. Para unos el ser líder implica ser solucionador de conflictos, catalizador de cambios, para otros los líderes ni siquiera organizar a las personas pueden y su capacidad de liderazgo no depende de los rasgos exóticos de dicha persona (Kotter). Pero todas coinciden en que un líder debe contar con algunas cualidades claves como la credibilidad, la empatía y la persuasión.
Estas teorías nos llevan también a cuestionamientos sin respuestas definitivas, los argumentos vienen de un lado y del otro, definitivamente el Liderazgo no es una ciencia exacta ni existe un solo concepto que lo defina, pero si es necesario.
Lamentablemente, algunos liderazgos no son utilizados con fines positivos, algunos son tóxicos y negativos. Debemos señalarlos y desenmascararlos, y la única forma de hacerlo es generando uno nuevo que de verdad obtenga resultados como dice Goleman, ese Liderazgo al que yo llamo: La verdadera revolución.
LIDERAZGO: LA VERDADERA REVOLUCIÓN
La forma de actuar de una persona, y su comportamiento ante determinada situación es lo que lo define como líder.
No tiene sentido hablar de un líder si este no tiene seguidores, juntos forman un grupo, y ese grupo es el liderazgo. Así lo define el profesor Piñango, como un fenómeno grupal en donde surgen circunstancialmente algunas personas como lideres. Él nos explica que no es correcto ver el papel de estos, de forma tan trivial, es algo más complejo que se ve afectado por su historia, por su cultura y por sus características, determinando de esta manera su posibilidad de éxito.
La profesora Lud Marquez nos habló de los roles que existen en ese grupo, de como surgen y cuales son: el primero, el Promotor que le da dirección, el segundo, el Observador que da una perspectiva, el tercero, el Opositor que promueve la corrección y por último sin ser menos importante, el Seguidor quien genera finalmente un cierre. Todos estos roles aportan algo para que el grupo avance hacia su objetivo y el líder dependiendo de las circunstancias se puede desempeñar en cualquiera de ellos.
Existen muchas formas de clasificar a los líderes, en este ensayo esbozaré los estilos que define el psicólogo estadounidense Daniel Goleman:
El coercitivo que exige se hagan las cosas de una única forma, el orientativo que invita a seguir determinado camino, el afiliativo que con empatía pone como prioridad los sentimientos de las personas, el democrático que considera todas las opiniones y promueve el trabajo en equipo, el ejemplar un tanto arrogante y ególatra que subestima al resto del grupo y finalmente el formativo que apuesta por el desarrollo y el crecimiento de las personas.
El autor relaciona todos estos estilos con la habilidad de manejar nuestras relaciones y sentimientos, la inteligencia emocional. Ésta afecta el ambiente de trabajo, responsable según él de casi la tercera parte de nuestros resultados. Los lideres que han logrado dominar cuatro o más estilos, tienen el mejor clima o ambiente de trabajo, y por ende el mejor desempeño.
Se tiende a confundir el Liderazgo con el poder, el primero moldea el comportamiento o la opinión de un grupo y el segundo impone su voluntad sobre ese grupo.
Aquí nos hacemos un primer cuestionamiento: ¿existe el liderazgo sin poder?, ¿existe el poder sin liderazgo? Para mi está claro que la respuesta es si, en ambos casos. Un líder puede no tener poder para imponerse, sin embargo si tiene la capacidad de persuadir a un grupo. Y puede existir una persona con mucho poder, que se imponga constantemente, pero sin legitimidad ni credibilidad alguna para liderizar ese grupo.
En el pensum del programa de formación LIDERA se evidencia claramente cuales son las herramientas que permiten a un líder cumplir con su misión: su capacidad para negociar, su capacidad para establecer redes, su habilidad para comunicarse (vocería) y la firmeza de sus valores.
Trataré de argumentar esta afirmación de atrás hacia adelante como el cangrejo:
El pasado 14 de marzo luego de hacer un comentario cargado ideológicamente en la sesión con el profesor Welch, le dije a “Chola” (compañero de clases) en voz baja: “perdí todo mi liderazgo”, a lo que él respondió: “no te creas, el liderazgo no consiste en ganar simplemente el apoyo de otros o mejor dicho decir lo que otros quieren escuchar. El liderazgo más bien implica tener la convicción en unos principios y marcar el camino. A lo mejor no vas a ser popular en este salón, pero lo de líder no queda duda”. A eso me refiero con valores y principios firmes.
Luego junto con el profesor Briceño aprendí la importancia del ETHOS (Reputación), el PATHOS (Empatía) y el LOGOS (Racionalidad) a la hora de dar un mensaje.
Con Feliciano y la profesora González dilucidamos la importancia de la planificación estratégica, de las alianzas y de buscar los intereses comunes para fortalecer acciones uniendo esfuerzos.
Con el profesor Carrillo aprendimos que hay que prepararse, que no hay una sola manera de negociar y que “la democracia es intrínsecamente negociación”.
Con ponencias magistrales como la de Carrera Damas y Pino Iturrieta nos dimos cuenta que es indispensable conocer la historia, para evitar caer en los errores que ya alguna vez se cometieron.
Y finalmente, la actividad “extra muro” afianzó la importancia del trabajo en equipo.
En el ámbito profesional, estas herramientas me van a permitir sin duda obtener mejores resultados. Entendiendo ahora la importancia de conocer bien un tema antes de negociar, entendiendo que los cambios son inevitables y hay que afrontarlos, debemos romper paradigmas, entendiendo que la comunicación es importante pero más aún la forma en que se practica y por último, entendiendo la necesidad de generar redes de contactos para que en algún momento (sino varios) de la vida, trabajen articuladamente por un mismo objetivo, una misma misión, que puede ser desde organizar algún evento hasta montar una empresa.
Al hablar de la misión y retomando el tema del líder, surge un segundo cuestionamiento que plantea el profesor Alarcón: “¿tienes una misión porque eres líder…? o ¿eres un líder porque tienes una misión?”. Partiendo de que el liderazgo depende de las circunstancias, me inclino más por la segunda afirmación.
Habiendo dicho todo esto, ya para terminar con esta “cháchara” que ya bastante sazonada está, los venezolanos necesitan alinearse, necesitan enfrentarse al cambio, necesitan una verdadera revolución: El Liderazgo.
CONCLUSIONES
“liderar es aprender haciendo”
Así cerraba su ponencia la profesora Marquez, y más allá de las contradicciones que se pueden hallar en la extensa literatura que existe sobre este tema; podemos decir que el liderazgo es necesario, y su importancia radica en el poder de influencia que tiene, su poder de guiar a un grupo.
Un líder debe poner en duda sus paradigmas, debe esforzarse por cambiar su estatus quo, utilizando el vinculo emocional, la empatía, siendo consciente de sus capacidades y de sus debilidades, teniendo confianza en si mismo.
Si bien una persona no nace líder, existen habilidades que fortalecen el liderazgo: Control de emociones, transparencia, adaptabilidad, “obsesión con el propósito”, orientación al logro, trabajo en equipo. Y así como existen habilidades, existen limitaciones que lo impiden: la arrogancia, la inseguridad, los temores, la envidia, el resentimiento y un par de egos: el egoísmo, y el egocentrismo.
El liderazgo es lograr resultados a través de otros, o mejor dicho, junto con otros. Un líder debe trazarse metas claras, definir una estrategia que le permita evaluar su gestión y potencializar el impacto de la organización en donde trabaja. Toda estrategia debe estar orientada hacia un grupo de personas, no todos somos iguales, se debe definir un “target”, y en función de éste, se establecen cuales son las necesidades, para luego encontrar los recursos humanos y económicos para satisfacerlas.
Sin embargo, por muy planificado que sea un líder, siempre llegará el conflicto, aquí entra la importancia de la negociación (medio), la cooperación, el famoso “ganar-ganar”, para llegar a acuerdos y resultados (fin)
Cierro con el comentario del profesor Benigno, no se debe perseguir un liderazgo, se debe perseguir un fin. Comencemos a liderar, comencemos a hacer…
BIBLIOGRAFÍA
- Objetivos e instrucciones para realizar un ensayo monográfico: http://www.bachillerato.uchile.cl/estudiantes/Txt/monografia.htm
- GOLEMAN, Daniel. “Liderazgo que obtiene resultados” Clásicos de Liderazgo. Año 2000
- KOTTER, John. “Lo que de verdad hacen los líderes” Clásicos de Liderazgo. Año 1990
- PIÑANGO, Ramón. “Granos de sal contra el endiosamiento de los líderes” Debates IESA – Volumen IX número 2.
- MALAVÉ-MARQUEZ-PIÑANGO. “Liderazgo: una perspectiva de comportamiento” Caracas, 7 de marzo de 2009.
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